martes, 18 de octubre de 2011

tindersticks & lhasa de sela // sometimes it hurts

lunes, 17 de octubre de 2011

tindersticks // my oblivion

the fitzcarraldo sessions ft. el hijo from migala // all the mirrors are covered by snow

tom waits (estados unidos, 1949 - ) // trampled rose

tom waits (estados unidos, 1949 - ) // hold on

a marriage made in heaven // tindersticks ft. isabella rossellini

tindersticks // all the love

tindersticks // sweet memory

tindersticks // psychosis

tindersticks // marbles

tindersticks // another night In

the fitzcarraldo sessions ft. joey burns // as you slip away

sábado, 15 de octubre de 2011

t.s.eliot (estados unidos, 1888 - 1965) // poemas - cuatro cuartetos - the dry salvages

the dry salvages

the dry salvages —acaso originalmente les trois
sauvages — es un pequeño conjunto de rocas en las
que se levanta un faro. se encuentran en la costa
noreste de cape ann, massachusetts. salvages se
pronuncia de modo que rime con assuages.
groaner es una boya silbante.

I
no sé mucho de dioses, mas supongo que el río
es un dios pardo y fuerte —hosco, indómito,
intratable,
paciente hasta cierto punto, al principio reconocido
como frontera;
útil, poco de fiar, como transportador del comercio, luego sólo un problema para los constructores
de puentes.
ya resuelto el problema queda casi olvidado el gran
dios pardo
por quienes viven en ciudades—sin embargo,
es implacable siempre,
fiel a sus estaciones y sus cóleras

27
destructor que recuerda
cuanto prefieren olvidar los humanos.
no es objeto de honras
ni actos propiciatorios por parte de los veneradores
de las máquinas;
está siempre esperando, acechando, esperando.
en la cuna del niño su ritmo estuvo presente,
en el frondoso ailanto del jardín en abril,
el olor de las uvas en la mesa otoñal
y el círculo nocturno ante la luz de gas del invierno
el río está dentro de nosotros, el mar en torno
nuestro;
el mar es también el borde de la tierra,
el granito en que se adentran las olas,
las playas donde arroja
sugerencias de una creación anterior y distinta:
la estrella de mar, el límulo, el espinazo
de la ballena;
las pozas donde ofrece a nuestra curiosidad
la anémona de mar y las algas más delicadas. arroja nuestras pérdidas: la jábega rota, la nasa de
langostas maltrecha, el remo quebrado
y los arreos de extranjeros muertos.
el mar tiene muchas voces,
muchos dioses y muchas voces.
la sal está en la rosa silvestre,
la niebla en los abetos.
el aullido del mar
y su bramido son voces diferentes
que a menudo se escuchan juntas: el gemir
en los aparejos,
la amenaza y caricia de la ola que estalla
mar adentro,
la rompiente lejana contra la dentadura de granito
y el lamento que avisa del promontorio
que se acerca
todas son voces del mar, y la boya silbante
al girar hacia tierra, y la gaviota.
y bajo la opresión de la niebla silenciosa
el redoble de la campana, tañida sin prisa
por la ola que se hincha allá en el fondo,
mide el tiempo, no nuestro tiempo
sino un tiempo más antiguo
que el tiempo de los cronómetros, más antiguo
que el tiempo medido por las mujeres que
en su angustia y su insomnio
calculan el porvenir, tratan de destejer, devanar,
desenredar
y remendar pasado y futuro,
entre la medianoche y el amanecer,
cuando es engaño ya todo el pasado,
el futuro no tiene porvenir,
antes de que amanezca y cambien la guardia
cuando el tiempo se detiene,
y el tiempo no acaba nunca,
y la ola que se hincha allá en el fondo
y es y era desde el principio
hace sonar la campana.

II
¿dónde termina aquello, este mudo gemido,
la extinción silenciosa de la flor otoñal
que soltando sus pétalos queda inmovilizada?
¿hay fin para los restos que flotan naufragados
y el hueso que en la playa musita la irrezable
plegaria a la terrible anunciación?
no hay fin y todo es suma: el desmedido Resultado de días y horas sin final.
la emoción reflexiona ensimismada
en años de vivir entre los destrozados
restos de lo que se creyó lo más confiable—
y por ello más apto a la renunciación.
hay la última suma, el desvaído
orgullo que resiente su declive fatal,
la devoción lejana que parece borrada
como un barco que hace agua por los cuatro
costados,
o escuchar en silencio tañer la irremediable campana que te invoca, última anunciación.
¿en dónde encontrarán su fin perdido
los que bogan al fondo de la niebla letal? inconcebible un tiempo sin la mar encrespada
o un océano ya limpio de restos oxidados
o un futuro no expuesto, como el irretornable pasado, a no tener destino, tampoco solución.
pensemos en aquellos, desaguando el roído
navío, desplegando las velas contra el viento brutal, entre bancos de arena que no está erosionada, cobrando su salario en muelles maltratados,
sin zarpar en el alba para un viaje incosteable
tras una pesca inútil que no vale su acción.
no tiene fin, no acaba, este mudo gemido,
tampoco el marchitarse encuentra su final,
el dolor que no duele y se resuelve en nada,
el mar a la deriva, los restos destrozados,
la plegaria del hueso a la muerte, su diosa; tan sólo
la irrezable
plegaria a ti elevada, única anunciación.
a medida que envejecemos, parece
que el pasado tiene otra estructura y deja de ser una mera secuencia—
o incluso un desarrollo. esto es una falacia parcial
estimulada por nociones superficiales de evolución
que se vuelven en la mentalidad popular
medios para el repudio del pasado.
en los momentos de felicidad—no la sensación
de bienestar,
fruición, plenitud, seguridad o afecto,
o hasta una excelente cena, no esto sino la súbita iluminación—
tuvimos la experiencia pero no captamos
el significado
y el acercamiento al significado restaura
la experiencia
en forma diferente, más allá de cualquier
significado
que asignemos a la felicidad. antes he dicho
que la experiencia revivida en el significado
no es la experiencia de una sola vida
sino de muchas generaciones —sin olvidar
algo que acaso es inefable:
la mirada hacia atrás más allá de la seguridad
de la historia escrita, la mirada hacia atrás furtiva hacia el terror primitivo.
entonces llegamos a descubrir que los momentos
de dolor
(no se discute si se deben o no a un malentendido o a haber esperado lo erróneo o temido lo erróneo) son también permanentes
con una permanencia igual a la del tiempo.
mejor que en el nuestro lo apreciamos
en el sufrimiento de los demás, casi experimentado al implicarnos a nosotros mismos.
porque nuestro pasado está cubierto por las corrientes
de la acción,
en cambio el sufrimiento ajeno sigue siendo una
experiencia
sin reservas ni desgaste por la erosión posterior.
la gente cambia y sonríe pero su sufrimiento
permanece.
el tiempo destructor es también el tiempo
preservador,
como el río con su carga de negros muertos y reses
muertas y jaulas de gallinas,
la manzana amarga y el mordisco en la manzana.
y la roca mellada en las aguas sin calma,
las olas que la cubren, la niebla que la oculta
en un día sereno, es nada más un monumento;
en tiempo navegable es siempre una señal
para fijar el rumbo; pero en la estación sombría
o bajo la repentina furia del mar
es lo que siempre ha sido.

III
a veces me pregunto si es esto lo que krishna quiso
decir
— entre otras cosas— o una manera de expresar
lo mismo:
que el futuro es una canción desvanecida, una rosa
real o un ramo de lavanda,
de ansioso lamento por los que aún no están aquí
para lamentarse,
prensado entre las hojas amarillentas de un libro que
nunca ha sido abierto.
y el camino que sube es el camino que baja,
el camino de ida es el camino de vuelta.
no podemos afrontarlo realmente aunque
de seguro
el tiempo no es curandero: el paciente ya no está
aquí.
cuando arranca el tren y los pasajeros se han
instalado
con sus frutas, periódicos y cartas comerciales
(y parten del andén quienes fueron a despedirlos) Sus caras se relajan y pasan de la preocupación
al alivio
al ritmo soñoliento de cien horas.
¡adelante, viajeros! no escapan del pasado
hacia vidas distintas ni hacia ningún futuro.
ustedes no son los mismos que salieron
de la estación
ni los que llegarán a terminal alguna,
mientras los rieles convergentes se deslizan unidos
detrás de ustedes;
y en la cubierta del murmurante trasatlántico,
al observar la estela que a sus espaldas se ensancha, no pensarán: "ya terminó el pasado"
ni "el futuro está por delante".
cuando la noche cae en las antenas y en las jarcias hay una voz que contrapuntea (aunque no al oído, al susurrante caracol del tiempo,
ni tampoco en ninguna lengua):
"adelante, ustedes que creen estar viajando,
no son los mismos que vieron alejarse el puerto
ni los que desembarcarán.
aquí, entre la orilla próxima y la orilla distante, mientras el tiempo se retira, consideren con el mismo
ánimo
el pasado y futuro.
en ese instante que no es de acción ni de inacción pueden aceptar esto: 'en toda esfera del ser
la mente humana debe estar ocupada
por la hora de la muerte'
(y la hora de la muerte es cada momento.)
esta es la única acción que fructificará en las vidas
del prójimo.
y no piensen en el fruto de la acción.
adelante.
oh viajeros, oh gente de mar,
ustedes que llegaron a puerto y ustedes
cuyos cuerpos
sufrirán el proceso y el juicio del océano
u otro acontecimiento, este es su verdadero
destino"
—dijo krishna, como cuando amonestó a arjuna
en el campo de batalla.
no adiós
sino adelante, viajeros.

IV
señora, en tu santuario que está en el promontorio, ruega por todos los navegantes,
los dedicados a la pesca y aquellos
que se ocupan en lícitos negocios
y quienes los dirigen.
reza también por las mujeres que han visto
zarpar y no volver a sus maridos o a sus hijos,
figlia del tuo figlio, reina del cielo.
ruega también por cuantos se embarcaron
y terminaron su viaje en la arena,
en los labios del mar
o en la sombría garganta que no los rechazará
o allí donde no puede ya alcanzarlos
el tañido de la campana del mar,
su ángelus perpetuo.

V
comunicarse con marte, dialogar con espíritus, informar sobre la conducta del monstruo marino, trazar horóscopos, leer en las entrañas de las aves
o en bolas de cristal,
diagnosticar enfermedades por la firma, evocar
la biografía por las líneas de la mano
y la tragedia por los dedos; predecir
mediante sortilegios u hojas de té,
adivinar lo inevitable gracias a la baraja,
juguetear con hexagramas, o barbitúricos,
escudriñar
la imagen que recurre en terrores preconscientes— explorar el útero o el féretro o los sueños:
todos estos son los habituales pasatiempos y drogas
y secciones de prensa; y siempre lo serán,
especialmente algunos de ellos
cuando exista aflicción en las naciones, perplejidad en las costas de asia o en la edgware road.
la curiosidad humana explora pasado y futuro
y se aferra a esa dimensión. pero aprehender
el punto en que interceden lo temporal y lo eterno es tarea del santo —o más que tarea
algo que se da y quita,
en la muerte de amor de una vida entera,
fervor y desprendimiento y entrega.
para la mayoría de nosotros sólo existe el momento desatendido, el momento fuera y dentro
del tiempo,
el acceso de distracción que se pierde en un rayo
de luz solar,
el invisible tomillo silvestre o los relámpagos de
invierno
o la catarata o la música tan profundamente
escuchada
que no se escucha en absoluto,
pero somos la música mientras dura la música.
estas son nada más sugerencias y conjeturas, sugerencias que engendran conjeturas; lo demás
es oración, observancia, disciplina, pensamiento
y acciones.
la sugerencia medioadivinada, el don
semientendido, es la encarnación.
aquí es real la junta imposible
de las esferas de existencia.
aquí pasado y futuro se conquistan y reconcilian donde la acción sería de otra manera movimiento de lo que tan sólo es movido
y no tiene fuente propia de movimiento
sino que es impulsado por poderes demoníacos
y terrenales.
y la acción justa es libertad
respecto al pasado y también el futuro.
para la mayoría de nosotros éste es el objetivo
que aquí jamás alcanzaremos.
sólo estamos invictos porque seguimos intentando;
nosotros, los finalmente satisfechos
si nuestra reversión temporal nutre
(a no mucha distancia del ciprés)
la vida del suelo significante.

leon trotsky (lev davidovich bronshtein, rusia, 1879 - 1940) // literatura y revolución - textos sobre arte, literatura y cultura / el a b c de la dialéctica marxista (frag.)

el a b c de la dialéctica marxista

la dialéctica no es una ficción ni una mística, sino una ciencia de las formas de nuestro pensamiento en la medida en que éste no se limita a los problemas cotidianos de la vida y trata de llegar a una comprensión de procesos más profundos y complicados. la dialéctica y la lógica formal mantienen entre sí una relación similar a la que existe entre las matemáticas inferiores y las superiores.
trataré aquí de esbozar lo esencial del problema en forma muy concisa. la lógica aristotélica del silogismo simple, parte de la premisa de que “a” es igual a “a”. este postulado se acepta como axioma para una multitud de acciones humanas prácticas y de generalizaciones elementales. pero en realidad “a” no es igual a “a”. esto es fácil de demostrar si observamos estas dos letras bajo una lente: son completamente diferentes una de otra. pero, se podrá objetar, no se trata del tamaño o de la forma de las letras, dado que ellas no son solamente símbolos de cantidades iguales; por ejemplo, de una libra de azúcar. la objeción no es válida en realidad; una libra de azúcar nunca es igual a una libra de azúcar: una balanza delicada descubriría siempre la diferencia. nuevamente se podría objetar: sin embargo, una libra de azúcar es igual a sí misma. tampoco es verdad: todos los cuerpos cambian constantemente de tamaño, peso, color, etc. nunca son iguales a sí mismos. un sofista contestaré que una libra de azúcar es igual a sí misma “en un momento dado”. fuera del valor práctico extremadamente dudoso de este “axioma”, tampoco soporta una crítica teórica. ¿cómo debemos concebir realmente la palabra “momento”? si se trata de un intervalo infinitesimal de tiempo, entonces una libra de azúcar está sometida durante el transcurso de ese “momento” a cambios inevitables. ¿o este “momento” es una abstracción puramente matemática, es decir, cero tiempo? pero todo existe en el tiempo y la existencia misma es un proceso ininterrumpido de transformación; el tiempo es, en consecuencia, un elemento fundamental de la existencia. de este modo, el axioma “a” es igual a “a” significa que una cosa es igual a sí misma si no cambia, es decir, si no existe.
a primera vista podría parecer que estas “sutilezas” son inútiles. en realidad, tienen decisiva importancia. el axioma “a” es igual a “a” es a un mismo tiempo punto de partida de todos nuestros conocimientos y punto de partida de todos los errores de nuestro conocimiento. sólo dentro de ciertos límites se le puede utilizar con impunidad. si los cambios cuantitativos que se producen en “a” carecen de importancia para la cuestión que
tenemos entre manos, entonces podemos suponer que “a” es igual a “a”. tal es, por ejemplo, el modo en que el vendedor y el comprador consideran una libra de azúcar. de la misma manera consideramos la temperatura del sol. hasta hace poco considerábamos de la misma manera el valor adquisitivo del dólar. pero cuando los cambios cuantitativos sobrepasan ciertos límites se convierten en cambios cualitativos. una libra de azúcar sometida a la acción del agua o de la gasolina deja de ser una libra de azúcar. un dólar en manos de una presidente deja de ser un dólar. determinar en el momento preciso el punto crítico en que la cantidad se transforma en calidad es una de las tareas más difíciles o importantes en todas las esferas del conocimiento, incluso de la sociología.
todo obrero sabe que es imposible elaborar dos objetos completamente iguales. en la transformación de bronce en conos, se permite cierta desviación para los conos, siempre que ésta no pase de ciertos límites (a esto se le llama “tolerancia”). mientras se respeten las normas de la tolerancia, los conos son considerados iguales (“a” es igual a “a”). cuando se sobrepasa la tolerancia, la cantidad se transforma en calidad; en otras palabras, los conos son de inferior calidad o completamente inútiles.
nuestro pensamiento científico no es más que una parte de nuestra práctica general, incluso de la técnica. para los conceptos rige también la “tolerancia”, que no surge de la lógica formal basada en el axioma “a” es igual a “a”, sino de la lógica dialéctica cuyo axioma es: todo cambia constantemente. el “sentido común” se caracteriza por el hecho de que sistemáticamente excede la “tolerancia” dialéctica.
el pensamiento vulgar opera con conceptos como capitalismo, moral, libertad, estado obrero, etc. el pensamiento dialéctico analiza todas las cosas y fenómenos en sus cambios continuos a la vez que determina en las condiciones materiales de aquellos cambios el momento crítico en que “a” deja de ser “a”, un estado obrero deja de ser un estado obrero.
el vicio fundamental del pensamiento vulgar radica en el hecho de que quiere contentarse con fotografías inertes de una realidad que consiste en eterno movimiento. el pensamiento dialéctico da a los conceptos -por medio de aproximaciones sucesivas- correcciones, concreciones, riqueza de contenido y flexibilidad; diría, incluso, hasta cierta suculencia que en cierta medida los aproxima a los fenómenos vivientes. no hay un capitalismo en general, sino un capitalismo dado, en una etapa dada de desarrollo. no hay estado obrero en general, sino un capitalismo dado, en una etapa dada de desarrollo. no hay estado obrero en general, sino un estado obrero dado, en un país atrasado, dentro de un cerco capitalista, etc.
con respecto al pensamiento vulgar, el pensamiento dialéctico está en la misma relación que una película cinematográfica con una fotografía inmóvil. la película no invalida la fotografía inmóvil, sino que combina una serie de ellas de acuerdo a las leyes del movimiento. la dialéctica no niega el silogismo, sino que nos enseña a combinar los silogismos en forma tal que nos lleve a una comprensión más próxima a la realidad eternamente cambiante. hegel, en su lógica (1812-1816), estableció una serie de leyes: cambio de cantidad en calidad, desarrollo a través de las contradicciones, conflictos entre el contenido y la forma, interrupción de la continuidad, cambio de la posibilidad en inevitabilidad, etcétera, que son tan importantes para el pensamiento teórico como el silogismo simple para las tareas más elementales.
hegel escribió antes que darwin y antes que marx. gracias al poderoso impulso dado al pensamiento por la revolución francesa, hegel anticipó el movimiento general de la ciencia. pero porque era solamente una anticipación, aunque hecha por un genio, recibió de hegel un carácter idealista. hegel operaba con sombras ideológicas como realidad final. marx demostró que el movimiento de estas sombras ideológicas no reflejaban otra cosa que el movimiento de cuerpos materiales.
llamamos “materialista” a nuestra dialéctica porque sus raíces no están en el cielo ni en las profundidades del “libre albedrío”, sino en la realidad objetiva, en la naturaleza. lo consciente surgió de lo inconsciente, la psicología de la fisiología, el mundo orgánico del inorgánico, el sistema solar de la nebulosa. en todos los jalones de esta escala de desarrollo, los cambios cuantitativos se transformaron en cualitativos. nuestro pensamiento, incluso el pensamiento dialéctico, es solamente una de las formas de expresión de la materia cambiante. en ese sistema no hay lugar para dios, ni para el diablo, ni para el alma inmortal, ni para leyes y normas morales eternas. la dialéctica del pensamiento, por haber surgido de la dialéctica de la naturaleza, posee en consecuencia un carácter profundamente materialista.
el darwinismo, que explicó la evolución de las especies a través del tránsito, de las transformaciones cuantitativas en cualitativas, constituyó el triunfo más alto de la dialéctica en todo el campo de la materia orgánica. otro gran triunfo fue el descubrimiento de la tabla de pesos atómicos de elementos químicos, y posteriormente, la transformación de un elemento en otro.
a estas transformaciones (de especies, elementos, etcétera) está estrechamente ligada la cuestión de la clasificación, de pareja importancia en las ciencias naturales y las sociales. el sistema de linneo (siglo XVIII), que utilizaba como punto de partida la inmutabilidad de las especies, se limitaba a la descripción y clasificación de las plantas de acuerdo a sus características exteriores. el período infantil de la botánica es análogo al período infantil de la lógica, ya que las formas de nuestro pensamiento se desarrollan como todo lo que vive. únicamente el repudio definitivo de la idea de especies fijas, únicamente el estudio de la historia de la evolución de las plantas y de su anatomía, preparó las bases para una clasificación realmente científica.
marx, que a diferencia de darwin era un dialéctico consciente, descubrió una base para la clasificación científica de las sociedades humanas, en el desarrollo de sus fuerzas productivas y en la estructura de las formas de propiedad, que constituyen la anatomía social. el marxismo sustituye por una clasificación dialéctica materialista la clasificación vulgarmente descriptiva de sociedades y estados que aún sigue floreciendo en las universidades. únicamente mediante el uso del método de marx es posible determinar correctamente, tanto en el concepto de lo que es un estado obrero como el momento de su caída.
todo esto, como vemos, no contiene nada “metafísico” o “escolástico”, como afirman los ignorantes pedantes. la lógica dialéctica expresa las leyes del movimiento dentro del pensamiento científico contemporáneo. por el contrario, la lucha contra la dialéctica materialista expresa un pasado lejano, el conservadurismo de la pequeña burguesía, la autosuficiencia de los universitarios rutinarios y... un destello de esperanza en la vida del más allá.